lunes, 21 de noviembre de 2016



La escases del agua

La escasez de agua afecta ya a todos los continentes. Cerca de 1.200 millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial, vive en áreas de escasez física de agua, mientras que 500 millones se aproximan a esta situación. Otros 1.600 millones, alrededor de un cuarto de la población mundial, se enfrentan a situaciones de escasez económica de agua, donde los países carecen de la infraestructura necesaria para transportar el agua desde ríos y acuíferos.
La escasez de agua constituye uno de los principales desafíos del siglo XXI al que se están enfrentando ya numerosas sociedades de todo el mundo. A lo largo del último siglo, el uso y consumo de agua creció a un ritmo dos veces superior al de la tasa de crecimiento de la población y, aunque no se puede hablar de escasez hídrica a nivel global, va en aumento el número de regiones con niveles crónicos de carencia de agua.



La escasez de agua es un fenómeno no solo natural sino también causado por la acción del ser humano. Hay suficiente agua potable en el planeta para abastecer a 6.000 millones de personas, pero ésta está distribuida de forma irregular, se desperdicia, está contaminada y se gestiona de forma insostenible.

los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)
La forma de gestionar el problema de la escasez de agua será determinante para la consecución o no de la mayoría de los Objetivos de Desarrollo del Milenio:
  • ODM 1: El acceso a agua para uso doméstico y productivo como agricultura, industria y otras actividades económicas, influyen directamente sobre la pobreza y la seguridad alimentaria.
  • ODM 2: La magnitud de acontecimientos catastróficos y cada vez más recurrentes como las sequías, interrumpen el proceso educativo.
  • ODM 3: El acceso al agua, en particular bajo condiciones de escasos recursos, tiene importantes implicaciones de género que afectan al capital social y económico de las mujeres en términos de liderazgo, ingresos y oportunidades de relacionarse.
  • ODM 4 y 5: Unos programas de gestión de los recursos hídricos equitativos y fiables reducen la vulnerabilidad de los más pobres frente a los imprevistos, lo que además les proporciona unos medios de vida más seguros y rentables de para el cuidado de sus hijos.
  • ODM 6: El acceso a una fuente de agua mejorada y a sistemas de tratamiento de las aguas residuales en los asentamientos humanos reduce la transmisión de los riesgos ligados a enfermedades transmitidas por mosquitos como la malaria y la fiebre del dengue.
  • ODM 7: Un tratamiento adecuado de las aguas residuales contribuye a reducir la presión sobre los recursos de agua potable, ayudando a proteger la salud humana y del medio ambiente.



  • ODM 8: La escasez de agua requiere reforzar cada vez más la cooperación internacional en el campo de las tecnologías para aumentar la productividad y las oportunidades de financiación de los recursos hídricos y un entorno mejorado para compartir los beneficios de la gestión de la escasez del agua.
Estrés hídrico y escasez del agua
Habitualmente, los hidrólogos miden la escasez de agua a través de la relación agua/población. Una zona experimentará estrés hídrico cuando su suministro anual de agua caiga por debajo de los 1.700 m3 por persona. Cuando ese mismo suministro anual cae por debajo de los 1.000 m3 por persona, entonces se habla de escasez de agua. Y de escasez absoluta de agua cuando la tasa es menor a 500 m3.
La escasez de agua se define como el punto en el que, el impacto agregado de todos los usuarios, bajo determinado orden institucional, afecta al suministro o a la calidad del agua, de forma que la demanda de todos los sectores, incluido el medioambiental, no puede ser completamente satisfecha. La escasez de agua es pues un concepto relativo y puede darse bajo cualquier nivel de oferta o demanda de recursos hídricos. La escasez puede ser una construcción social (producto de la opulencia, las expectativas y unas costumbres arraigadas) o consecuencia de la variación en los patrones de la oferta, derivados, por ejemplo, del cambio climático.


crisis hídrica
 Se considera que existe una crisis hídrica cuando no hay suficiente agua potable para una población determinada. Las Naciones y otras organizaciones mundiales consideran que la crisis hídrica que afecta a ciertas regiones es tal que forman una preocupación mundial. Organizaciones como la Organización para la Agricultura y la Alimentación, subrayan la importancia de tomar medidas para evitar una crisis hídrica.


Las principales características de una crisis hídrica incluyen
·         El acceso insuficiente a agua potable salubre, una problemática que afecta a aproximadamente 884 millones de personas.14
·         El acceso insuficiente al agua para el saneamiento y la eliminación de residuos, una situación que afecta a 2500 millones de personas.15
·         El uso excesivo de reservas de agua subterránea, conduciendo a la disminución de rendimientos agropecuarios.16
·         El uso excesivo y la contaminación de los recursos hídricos, resultando en una reducción de la biodiversidad.

Cambio climático

Existe amplio consenso de que la cantidad total de agua dulce disponible está disminuyendo debido al cambio climático, el cual es responsable del retroceso de los glaciares, y la reducción del caudal de los ríos, lagos y estanques. Muchos acuíferos fueron sobreexplotados y no se recargan suficientemente. Aunque no se agota el suministro total de agua dulce, una parte importante ha sido contaminada, salada, inadecuada o no disponible para el consumo humano, ni para la industria y la agricultura. Para evitar una crisis mundial del agua, los agricultores tendrán que esforzarse por aumentar la productividad para satisfacer las crecientes demandas de alimentos, mientras que la industria y las ciudades tendrán que encontrar maneras de utilizar el agua de manera más eficiente.




Escasez física y económica de agua
 
Alrededor de un quinto de la población mundial vive actualmente en regiones afectadas por la escasez física de agua, es decir regiones donde no hay suficientes recursos hídricos para satisfacer la demanda de una región o país, incluyendo el agua que se necesita para satisfacer la demanda de los ecosistemas para poder funcionar de manera efectiva.6 Las regiones con frecuencia sufren de escasez física de agua. La escasez física también puede producirse en regiones donde los recursos hídricos parecen abundantes si éstos son sobre-explotados, como por ejemplo cuando existe una demanda excesiva para el riego u otras formas de explotación hídrica. Los síntomas de la escasez física de agua incluyen la degradación del medio ambiente y la disminución de las reservas de agua subterránea.17
La escasez económica de agua se debe a una falta de inversión en infraestructura o tecnología para extraer el agua de los ríos, acuíferos y otras fuentes de agua, o por una insuficiente capacidad humana de satisfacer la demanda de agua. Una cuarta parte de la población mundial se ve afectada por la escasez económica de agua. Los síntomas de la escasez económica de agua incluyen la falta de una infraestructura para el abastecimiento de agua salubre. Las personas que no tienen un acceso seguro al agua se ven obligados a recorrer largas distancias en busca de agua, a menudo contaminada, de los ríos para cubrir sus necesidades domésticas y agrícolas. Una parte importante de África sufre de escasez económica de agua; el desarrollo de la infraestructura de agua en estas zonas podría contribuir a la reducción de la pobreza. Condiciones críticas a menudo surgen en las comunidades pobres y sin poder político que viven en un medio ambiente que ya está afectado por condiciones secas.

El derecho humano al agua
El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas estableció una base de cinco atributos fundamentales para la seguridad hídrica, afirmando que el derecho humano al agua otorga a todos el derecho a suficiente agua salubre que sea accesible y asequible para uso personal y doméstico

 

 

Medición de la escasez de agua

Actualmente los hidrólogos suelen evaluar la escasez de agua mirando a la ecuación de agua y población, es decir, comparando la cantidad total anual de los recursos hídricos disponibles a la población de un país o región. Un enfoque frecuentemente aplicado para medir la escasez de agua ha sido la de clasificar a los países de acuerdo a la cantidad de recursos anuales de agua disponibles por persona. Por ejemplo, de acuerdo con el índice de estrés hídrico de Falkenmark,9 se considera que un país o región experimenta "estrés hídrico" cuando los suministros anuales de agua bajan hasta los 1700 metros cúbicos por persona por año. Se puede esperar una escasez periódica o limitada de agua si los niveles bajan entre 1700 y 1000 metros cúbicos por persona por año. Si el suministro de agua cae debajo de los 1000 metros cúbicos por persona por año, el país enfrenta una situación de "escasez de agua".19 La FAO afirma que en el año 2025 se estima que 1900 millones de personas vivirán en países o regiones que enfrentan una escasez absoluta de agua, y dos tercios de la población mundial podrían estar en una situación de estrés hídrico.20 El Banco Mundial señala que el cambio podría resultar en cambios profundos en los futuros patrones de disponibilidad y uso del agua, lo que podría aumentar los niveles de estrés hídrico y la inseguridad, tanto a escala global como en los sectores que dependen del agua.21
Otras formas de medición de la escasez de agua incluyen la evaluación de la cantidad física de agua en la naturaleza, comparando los países con volúmenes menores o mayores de agua disponible. Sin embargo, este método a menudo no logra captar la accesibilidad del recurso hídrico para la población que lo necesite. Otros han relacionado la disponibilidad de agua a la población.
Otra medición, calculada como parte de una evaluación más amplia de la gestión del agua en el año 2007,22 tenía como objetivo de relacionar la disponibilidad de agua al uso real del mismo. Por lo tanto, hizo una distinción entre escasez 'física' y 'económica' del agua.